4o. Dom
de cuaresma Ciclo C (Id=228)
Festejen a Jerusalén, gocen con ella todos los que la aman, alégrense de su alegría los que por ella llevaron luto; quedarán saciados de sus consuelos.
Oración Colecta
Oremos:
Señor, que reconcilias contigo a los hombres por tu palabra hecha carne, haz
que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar
las próximas fiestas pascuales.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
El pueblo de Dios celebró
Lectura del libro de Josué
5, 9a. 10-12
En aquellos días, el Señor dijo a Josué:
"Hoy les he quitado de encima la humillación que sufrieron en
Egipto".
Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 33, 2-3.4-5.6-7
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam
suávis est Dóminus.
Bendigo al Señor en todo momento, su
alabanza está siempre en mi boca. Mi ser se gloría en el Señor, que los
humildes lo oigan y se alegren.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam
suávis est Dóminus.
Engrandezcan conmigo al Señor,
ensalcemos juntos su nombre. Busqué al Señor y él me respondió, me libró de
todos mis temores.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam
suávis est Dóminus.
Miren hacia él: quedarán radiantes y la
vergüenza no cubrirá sus rostros. Cuando el humilde invoca al Señor, él lo
escucha y lo salva de todas sus angustias.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam
suávis est Dóminus.
Dios nos reconcilió consigo por medio de Cristo
Lectura de la segunda carta del apóstol
san Pablo a los Corintios
5, 17-21
Hermanos: El que vive en Cristo es una
criatura nueva; lo viejo ha pasado y ha comenzado algo nuevo.
Todo viene de Dios que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó
el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios
reconcilió al mundo consigo y no tuvo en cuenta los pecados de los hombres, y a
nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación.
Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y es como si Dios mismo los
exhortara por medio nuestro. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien
con Dios.
Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados, para que,
unidos a él, recibamos la
salvación de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: "Padre, he pecado contra el
cielo y contra ti".
Surgam et ibo ad patrem
meum et dicam ei: Pater peccavi
in caelum et coram te
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
15, 1-3.11-32
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo. Los fariseos y los
escribas murmuraban:
"Este anda con pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre:
"Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde".
Y el padre les repartió los bienes.
A los pocos días, el hijo menor recogió sus cosas, partió a un país lejano y
allí despilfarró toda su fortuna viviendo como un libertino. Cuando lo había
gastado todo, sobrevino una gran escasez en aquella región, y el muchacho
empezó a pasar necesidad. Entonces fue a servir a casa de un hombre de aquel
país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Para llenar su estómago
habría comido hasta el alimento que daban a los cerdos, pero no se lo
permitían. Entonces reflexionó y se dijo:
"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras que yo aquí
me muero de hambre! Me pondré en camino, regresaré a casa de mi padre y le
diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo
tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros".
Se puso en camino y se fue a casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, su
padre lo vio y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo
abrazó y lo cubrió de besos. El
empezó a decirle:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo
tuyo".
Pero el padre dijo a sus criados:
"Traigan en seguida el mejor vestido y pónganselo; pónganle también un
anillo en el dedo y sandalias en los pies. Tomen el ternero gordo, mátenlo y
celebremos un banquete de fiesta; porque este hijo mío estaba
muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado".
Y comenzaron la fiesta.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando vino y se acercó a la casa, al oír la
música y los cantos, llamó a uno de los criados y le preguntó qué era lo que
pasaba.
El criado le dijo:
"Ha regresado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero gordo, porque lo
ha recobrado sano".
El se enojó y no quería entrar.
Su padre salió y trataba de convencerlo, pero el hijo le contestó:
"Hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y
nunca me diste un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Pero llega
ese hijo tuyo, que se ha gastado tus bienes con prostitutas, y le matas el
ternero gordo".
Pero el padre le respondió:
"Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero tenemos que
alegrarnos y hacer fiesta, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a
la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino
que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo
penitente:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para que Dios aumente la fe y fortalezca la
voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el
sacramento de la penitencia y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus
culpas, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el Señor abra la inteligencia y el
corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad,
y en la fe encuentren aquel descanso que tanto desea su corazón, roguemos al
Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Dios conceda su ayuda a los
enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados y a todos aquellos que
con su sufrimiento participan de la cruz de Cristo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que todos nosotros perseveremos en el
esfuerzo cuaresmal y lleguemos purificados e iluminados a las fiestas de
Pascua, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, rico en misericordia, que acoges con el abrazo del perdón a tus
hijos que, arrepentidos vuelven a ti; escucha nuestras oraciones, perdona
nuestras culpas y revístenos con vestidos de fiesta, para que podamos
participar en el banquete pascual.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas
ofrendas para el sacrificio y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y
ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Significación espiritual de
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos
purificado, la solemnidad de
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Antífona
de
Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado.
Oración
después de
Oremos:
Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina
nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros
pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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